Mitológicamente, Lilith fue la primera mujer de Adán que se rehusó a subordinarse al poder tanto del primero como de Dios, decidió exiliarse de los cielos para hacer su propia voluntad. Es por éste motivo que se entiende a Lilith como la primera feminista, la energía indomable que prefiere marcar su propio paso en soledad más que a la espera de las ordenes de una fuerza superior.

Lilith, es la primera feminista, ya que según el mito fundacional, Lilith fue creada a la par de Adán pero según lo que se conoce, Adán la consideraba menor, por lo que ella se reveló y fue expulsada del paraíso.

Acto seguido, Lilith invoca el nombre de Dios, y fue a su encuentro: Le propuso a Dios ser su compañera, su par, a cambio de no develar su nombre ante los hombres. Dios, al mismo tiempo, al igual que Adán, decidió expulsarla del paraíso y del reino divino.

Lilith ha estado vagabundeando posterior a este hecho hasta que encontró resguardo de la mano de Neptuno.

Por consecuencia, Lilith representa la energía femenina que se revela y se ha estigmatizado por ésto mismo. Inclusive hay versiones que cuentan que Lilith ha tenido vari@s hijo@s, pero los mismos han sido asesinados, supuestamente por los ángeles divinos, como amenaza para que vuelva al paraíso. Más allá de ésto, ella se negaba a volver, pero su dolor aumentaba con el asesinato de cada hij@. De aquí que su rebeldía & rencor creciera y creciera, en donde, ella misma ha participado en el asesinato de seres humanos, al igual que usar el semen de los mismos para tener hij@s. De ésta forma es que se asocia a Lilith con el lado oscuro, porque ésto es lo que ella utilizaba para revelarse, desprenderse del sometimiento.

Astronómicamente, Lilith o también llamada la Luna Negra, es un punto matemático que, debido a la información mitológica que se provee, Lilith alude a la parte de nuestra personalidad que se encuentra oculta, reprimida, nuestra “sombra” y lo que a primera instancia no logramos ver, por eso es que la misma esconde los miedos & tabúes ocultos.

Asimismo, Lilith representa aquella área de nuestra personalidad en donde sufrimos un exilio, un desarraigo, de la misma forma que lo ha padecido Lilith desde la perspectiva mitológica y también, el área en donde nos revelamos, con toda, sin posibilidad de subordinación.

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