Como la Luna tiene mayor protagonismo durante la noche, está asociado directamente a nuestro costando inconsciente, asimismo con la madre, el seno familiar, las emociones y las necesidades.

Conocer nuestra Luna es fundamental, ya que brinda información acerca de nuestros patrones de conducta inconsciente que llevamos acabo en la vida adulta y que, a su vez, tienen su origen o raíz, en los primeros años de vida, es decir, en el periodo de gestación de la Luna (0-8 años de edad). La Luna no solamente indica cómo ha sido nuestra infancia y la relación con nuestra madre, sino lo que nosotros hemos tomado de dicha infancia y cómo lo percibimos. La Luna, presenta una entremezcla perfecta entre lo que nos ha sucedido objetivamente, así como lo que hemos tomado de estos hechos. Sino tomemos este siguiente ejemplo: Veamos y analicemos una familia, con sus diferentes hijos, o diferentes herman@s, dependiendo desde el punto de vista desde donde lo estemos viendo. Si bien la crianza es una sola(hecho objetivo), cada hij@ tendrá la Luna en un signo diferente, ¿Qué quiere decir esto? indica que cada un@ toma algo particular respecto a esa misma crianza. Mientras que un/a hij@ tiene la Luna en Tauro, otr@ puede tener la Luna en Acuario. Esto hace que el/la primer hij@ recuerde a la infancia como estable, mientras que el/la otr@ hijo como algo diametralmente opuesto, justamente como inestable.

Por último, la Luna indica lo que necesitamos hacer para volver a sentirnos próximos a la madre, en realidad, para volver al útero materno, en donde hallábamos un estado de plenitud. Es decir, la Luna representa los diferentes patrones inconscientes que tenemos en la vida adulta, cuyo motivo es sentirnos más próximos a nuestra madre, entendiendo su cercanía como plenitud. En pocas palabras, la Luna indica “lo que nos trae a casa”, lo que entendemos por hogar, lo que entendemos como plenitud.

Los aspectos de la Luna son los que terminan de indicar si lo que “nos trae a casa” y lo que entendemos como plenitud es positivo y realmente sano para nosotros, o todo lo contrario.

En el caso de aspectos positivos, es posible que lo que me conecte con ese estado de plenitud o en donde yo busque “mi hogar” sea algo positivo para mi. Mientras que si se tratan de aspectos tensos, es posible que aquella necesidad (Luna) de realizar ciertas acciones, que consideramos que nos “traen a casa” y nos hace sentir plenos, en realidad no es algo que de fondo sea sano y positivo para nosotros.

Aunque la Luna se encuentre en Cáncer o en Tauro (en regencia y exaltación respectivamente), considerados naturalmente súper positivos, los aspectos siguen siendo SUMAMENTE importantísimos porque son los que terminan de determinar cómo se expresa la energía, si es desde una connotación negativa (aspectos tensos) o connotación positiva (aspectos positivos). Por ejemplo, si se tiene la Luna en Tauro, en mal aspecto con Jupiter, es posible que la naturaleza expansiva de Jupiter, “inflara” la energía negativa del signo, por ej, conflictos profundos respecto a la auto valoración y/o hábitos alimenticios. Recordemos que SIEMPRE la Cart Natal es un punto de partida para evolucionar, no es nada para condicionarnos ni limitarnos, por mas aspectos tensos que tengamos. Y de hecho ver esto es sumamente importante para poder irlo trabajando y puliendo.

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